Un documental: "Bebés".

En 2010, el director y productor francés Thomas Balmès dirigió el fascinante documental Bebés, que sigue el día a día de cuatro niños de diferentes partes del mundo, desde el momento de su nacimiento hasta que comienzan a dar sus primeros pasos; los protagonistas son: Ponijao, en África, Bayar, en Mongolia, Mari, en Japón, y Hattie, en Estados Unidos. En poco más de una hora y cuarto tenemos ocasión de observar la vida diaria de las cuatro familias, se nos muestra cómo se desenvuelven en su entorno y comprobamos la forma en que éste influye en su estilo de crianza, en sus relaciones y, en definitiva, en sus vidas.

A partir de aquí, si no habéis visto el documental y no deseáis saber más detalles, os animo a que pinchéis en el enlace y disfrutéis de esta historia cautivadora antes de seguir leyendo:

https://vimeo.com/30328533

No hay locución, sólo la música puntual y el sonido ambiental acompañan a unas imágenes que transcurren apaciblemente, sin explicaciones ni valoraciones que puedan influir en el espectador, dejando que éste saque sus propias conclusiones. Como es de esperar, imposible no fijarse en las enormes diferencias que marcan la vida de los cuatro pequeños: diferencias que empiezan con la forma de venir al mundo y siguen con las condiciones y la seguridad de su entorno y con los tipos de estímulos y la atención que les dispensan los adultos que les rodean.

Nacimiento

En mi caso, una de las historias que más me conmovió fue la de Bayar, el bebé de Mongolia, comenzando por la impactante escena del traslado a casa tras su nacimiento: envuelto, casi literalmente empaquetado, en brazos de su madre, en la trasera de una moto conducida por su padre y en la que, además, viaja también su hermano mayor. Es muy llamativo el contraste con las escenas que siguen, que muestran el nacimiento de Mari, en Tokyo, y de Hattie, en San Francisco, en las mejores condiciones higiénicas y sanitarias, disfrutando de todas las comodidades del primer mundo, tanto en el hospital como en su hogar.

Seguridad y condiciones del entorno.

Las niñas de Estados Unidos y Japón tienen acceso a diversos juguetes y materiales adaptados y de calidad y a una variada oferta de entretenimiento y bienestar; ambas crecen en un ambiente seguro, organizado  y protector. Como contrapunto, en varias ocasiones se puede ver a la bebé africana royendo un hueso que había encontrado entre la tierra, chapoteando en el agua de un arroyo o jugando con las moscas. También contemplamos a Bayar, el niño de la estepa mongola, envuelto de cintura para abajo, sin posibilidad de desplazarse, mientras un gallo merodea a su alrededor, o atado a la pata de la cama, solo durante mucho tiempo, con la única compañía de su hermano mayor, o bien con las cabras como compañeras de juegos. Parece que sus padres no tienen elección, son pastores, pasan mucho tiempo fuera de casa y no pueden arriesgarse a que el pequeño decida explorar los alrededores. Bayar es el que comienza a caminar más tarde, tal vez a causa de haber tenido pocas oportunidades de practicar el movimiento libre durante sus primeros meses de vida; por el contrario, Ponijao, la niña africana, alcanza enseguida un excelente desarrollo psicomotor, seguramente debido a que pasa el día en compañía de su madre y jugando con otros niños al aire libre.

La situación en principio ventajosa de los bebés del mundo opulento no determina que estos sean más felices que los otros dos; de hecho hay un momento en que Mari se enfada y desespera cuando no consigue encajar las piezas de un juguete y esas imágenes se intercalan con otras de Bayar y de Ponijao tan alegres, jugando con un rollo de papel, explorando su propio cuerpo o ensayando juegos vocales. También resulta significativo ver a Mari, en el lujoso piso donde vive, siendo acunada por una mecedora electrónica y justo a continuación a Bayar mecido amorosamente por su madre en su humilde yurta.

Estímulos y atención por parte de los adultos

Todos ellos son niños amados que se desarrollan sanos y felices, a todos se le proporcionan los mejores cuidados posibles en  el contexto y la cultura en que les ha tocado vivir. Sus padres tratan de estimularlos echando mano de los recursos que tienen a su alcance: así, la madre africana habla con su hija, que trata de repetir lo que dice con bastante buen resultado, la de Bayar intenta ayudarlo a dar sus primeros pasos, los padres de Hattie y los de Mari las llevan al parque y a actividades en grupo, junto a otras familias con hijos de su edad, ponen a su disposición toda clase de materiales educativos y leen cuentos con ellas. Bayar y Ponijao reciben estímulos ambientales más naturales, y el ritmo diario es lento y relajado, mientras que Mari y Hattie se acostumbran al ruido y ajetreo de la ciudad y al sonido de los electrodomésticos modernos.

Se observa también una gran diferencia en la atención que los adultos prestan a los niños en las distintas culturas. En el cumpleaños de Mari se la ve rodeada de sus mayores, festejándola y agasajándola: es el centro de las reuniones y lo mismo parece ocurrir con Hattie; quizás en ello también influya el hecho de que ambas son hijas únicas. Sin embargo con Bayar y Ponijao no sucede así, sino que los niños son tratados con mayor naturalidad y sus adultos de referencia rara vez interfieren en sus juegos. Se podría decir que en los países ricos, donde nacen menos bebés, la atención se focaliza mucho más en ellos como algo que hay que cuidar con mimo y esmero y en otros lugares donde las condiciones son muy diferentes y en las familias suele haber varios niños, se les deja más a su aire ¿significa esto que crecen más independientes? ¿O, por el contrario, los niños que han gozado de una atención más exclusiva adquirirán más autoestima y seguridad en sí mismos? ¿No contrasta esa atención que prodigamos a los niños en el llamado mundo desarrollado con el hecho de tener que separarnos de ellos prematuramente y dejarlos al cuidado de otras personas para atender nuestras obligaciones laborales? ¿Es una cosa consecuencia de la otra? Ésta y muchas otras son las reflexiones que incita este precioso documental que os invito a descubir.