Qué es una casa nido

Una casa nido es  una alternativa a la escolarización temprana, interesante para aquellos padres que deban separarse de sus hijos por unas horas al día y deseen durante ese tiempo mantener la continuidad del ambiente familiar; en la casa nido trabaja la madre de día, una profesional * (educadora infantil, maestra, pedagoga, psicóloga infantil), que cuida y acompaña en su propio domicilio, debidamente adaptado y equipado, a un pequeño grupo de niños menores de seis años. Una de sus principales características es la atención personalizada, debida en parte a las ratios reducidas, ya que no se supera el número de tres o cuatro niños por casa; de este modo se consigue establecer entre la acompañante y el niño un vínculo afectivo sólido y estable, sumamente importante en esta edad, en la que un relación de apego seguro con el adulto es una de las necesidades básicas. Otro rasgo distintivo es el clima hogareño, íntimo y familiar y el ritmo relajado en los juegos y actividades cotidianas.

Esta modalidad lleva mucho tiempo normalizada y subvencionada en varios países europeos, donde es la primera opción de conciliación familiar. Aquí en España existen experiencias en varias ciudades y en Navarra está regulada la profesión desde hace años; en 2017 se ha conseguido establecer una legislación específica para las casa nido en Murcia y Cataluña y en la comunidad de Madrid han logrado la regulación en 2015. También en Madrid funcionan la Asociación de Madres de Día y la Red de Madres de Día, de gran seriedad y perfectamente organizadas, que tratan con éxito de difundir la iniciativa y promover la formación, el apoyo y la colaboración entre profesionales. En otros lugares hay también organizaciones similares que, dentro de una diversidad razonable, presentan una clara homogeneidad en cuanto a principios y objetivos. En aquellas comunidades que no disponen de normativa, son las propias asociaciones las que establecen para las afiliadas los requisitos recomendados para ejercer la profesión, entre otros:

• Mostrarse profundamente comprometida con la primera infancia y mantener una actitud de autoeducación y formación constantes.
• Estar en posesión de algún título relacionada con la atención a la infancia y/o formación complementaria en esa línea. Para pertenecer a la asociación de Madrid es necesario, además, formarse en pedagogía Waldorf.
• Realizar un curso de primeros auxilios.
• Obtener el carnet de manipulador de alimentos.
• Darse de alta como autónoma.
• Contratar un seguro de responsabilidad civil para cuidar niños en el hogar.
• Acondicionar y equipar el domicilio, de manera que sea seguro para los niños y adecuado a sus necesidades.
• Disponer de jardín o tener cerca algún parque infantil.

En conclusión, es una profesión de fuerte componente vocacional, que busca mucho más que un simple servicio de cuidado y conciliación.

*Aunque también existen padres de día, en este sitio usaré el genérico femenino, así como al hablar de padres/madres y niños/niñas utilizaré el genérico masculino; con ello pretendo preservar la naturalidad de nuestra lengua y simplificar la lectura de los textos, que considero se vería afectada por la reiteración que supone especificar la diferencia de género constantemente. Me gustaría pedir al lector que no interprete esta forma de expresión como una intención de perpetuar la discriminación por razón de sexo, nada más lejos de mis convicciones y de mi forma de entender la vida.