El período de adaptación con una madre de día

Cuando por cualquier circunstancia un niño deba pasar cada día unas horas separado de su familia, quedando al cuidado de una persona hasta entonces desconocida, es necesario para todos ir amoldándose a la nueva etapa con calma. Un período de adaptación respetuoso no solo debería consistir en ir aumentando gradualmente el tiempo que el niño pasa en el nuevo entorno, sino también considerar su necesidad de contar con sus figuras de apego en los momentos críticos o delicados. El hecho de que uno o ambos progenitores le acompañe durante las primeras estancias en la casa nido le dará seguridad, evitando o reduciendo la ansiedad que le pueda generar este cambio en su vida; es fundamental que perciba una buena comunicación y sintonía entre su familia y su futuro cuidador, ya que de este modo también podrá sentirse tranquilo y confiado. No obstante, y tal vez debido a lo familiar y simple del ambiente, es bastante habitual que después de muy pocos días ya muestre señales de encontrarse cómodo y contento, incluso sin la presencia de sus padres.

Además de al pequeño y a su familia, una incorporación a la casa nido afectará también a los niños que ya asistan a ella y a la propia madre de día, ya que deberán”hacer hueco” para acoger al recién llegado, integrándolo en sus actividades diarias. Ayudar a que los demás vayan aceptando al nuevo compañero y acomodando a la situación sus rutinas, ya consolidadas por un tiempo de convivencia, será tarea delicada, que requerirá prestar especial vigilancia a sus reacciones y estados de ánimo; deberá observarse también cómo se relacionan con el niño que se incorpora y la forma en que éste se siente recibido. Por todo ello, es conveniente mantenerse atento, incrementando incluso la comunicación con las familias si fuese necesario.

Lo más importante es ir graduando el proceso de adaptación según vayan indicando las circunstancias, concediéndole todo el tiempo que sea necesario y con una cierta flexibilidad, siempre consensuando y pautando los pasos a seguir con las familias, cuyo criterio es vital, pues son quienes mejor conocen a sus pequeños.